Ahora que he entrado en la treintena, me preocupa muchísimo el acné, que presenta un patrón diferente al de mis veinte. Mientras que el acné que tuve durante mi adolescencia y principios de los veinte se debía principalmente al exceso de grasa, ahora que tengo treinta y tantos, mi piel está seca y sufro repetidamente de brotes de acné duros, dolorosos y rojos alrededor de la barbilla, la boca y las mejillas.
Mi piel se está resecando gradualmente, y aunque quiero aplicarme mucha crema hidratante, me salen nuevos brotes al menor rastro de grasa, lo que hace que elegir productos básicos para el cuidado de la piel sea una gran fuente de estrés. Además, quizás porque la regeneración de mi piel se ha ralentizado ahora que tengo treinta y tantos, las marcas de acné y la hiperpigmentación a menudo no desaparecen fácilmente incluso después de varios meses, dejando cicatrices permanentes.
Los cambios en mi estado de salud, como el estrés o la falta de sueño, se reflejan directamente en mi piel, dejándome agotada. Siento la piel seca en la superficie pero tirante por debajo, lo que dificulta mantener un equilibrio adecuado entre hidratación y grasa. Uso protector solar no irritante y un limpiador suave, y presto mucha atención a la hidratación, pero si tienen algún consejo sobre cómo controlar eficazmente el acné en adultos de 30 años, ¡compártanlo!