Ver la cara de mi amiga me está dando ganas de hacerlo. ¿Es normal estar tan nerviosa por un tratamiento de relleno?

El fin de semana asistí a una reunión de exalumnos por primera vez en mucho tiempo, y me sorprendió muchísimo ver el rostro de una amiga. No parecía que se hubiera sometido a ninguna cirugía importante, pero las ojeras que antes la hacían parecer cansada habían desaparecido por completo, y su rostro se veía extrañamente terso, igual que hace unos años. Le pregunté discretamente, y me contó que se había puesto un poco de relleno en las mejillas y los pliegues nasolabiales. La verdad es que no se notaba nada; se veía muy natural.

Cuando llegué a casa y me miré al espejo, de repente me sentí deprimida porque mi cara tenía una forma peculiar de cacahuete, con las mejillas hundidas y arrugas pronunciadas alrededor de la boca. Desde ese día, he estado buscando información en aplicaciones y foros de cirugía plástica todas las noches, leyendo sin parar reseñas de rellenos, pero mis dedos simplemente no pueden pulsar el botón de reservar.

De hecho, había bastantes publicaciones que parecían leyendas urbanas, afirmando que con el tiempo el medicamento se extiende hacia los lados y hace que la cara parezca más grande, o se acumula en el interior y se siente como un cuerpo extraño. ¡Uf!

Dicen que no hay nada mejor que los rellenos para recuperar el volumen perdido, así que creo que al final acabaré haciéndolo, pero estoy nerviosa.

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