Sinceramente, ojalá me hubiera puesto bótox para las líneas de expresión antes.
Sinceramente, ojalá me hubiera puesto bótox para las líneas de expresión antes.
Suelo fruncir el ceño a menudo, así que empecé a tener arrugas entre las cejas desde muy joven. Por fin me puse el bótox que llevaba tiempo posponiendo.
Sinceramente, me costaba decidirme porque había oído muchas historias sobre cómo el bótox dejaba la cara rígida o con un aspecto poco natural. Sin embargo, durante la consulta me explicaron que no paraliza todo el músculo facial, sino que alivia las zonas que se mueven en exceso, así que lo entendí.
El procedimiento fue rapidísimo. Me aplicaron una bolsa de hielo brevemente antes de empezar el tratamiento, y duró menos de cinco minutos. Sentí un ligero escozor, pero mucho más leve de lo que esperaba. Después de unos tres días, incluso al fruncir el ceño, las arrugas entre mis cejas no se marcaban tanto como antes. Mis expresiones faciales ya no me parecían extrañas.
Las precauciones fueron mínimas: solo evitar saunas, alcohol y ejercicio intenso, así que no interfirió significativamente en mi vida diaria. Creo que vale la pena el mantenimiento regular, por lo que planeo seguir recibiendo tratamientos de forma constante.