Me puse bótox en el escote y en los trapecios, algo muy popular entre las futuras novias.
Tengo el cuello corto y los músculos trapecios me sobresalen muchísimo, así que estaba muy estresada porque las blusas con escote de hombros descubiertos o en V no me favorecían. Ni siquiera los masajes conseguían relajarlos; estaban rígidos como piedras, así que finalmente tomé la decisión de inyectarme una dosis bastante alta de bótox en los hombros para moldearlos. No fue una experiencia agradable, ya que me inyectaron en varios puntos de los músculos del hombro; los sentía rígidos y pesados. Durante los días siguientes, me sentí un poco desconcertada porque notaba que se me iba toda la fuerza cada vez que levantaba los brazos o cargaba una bolsa pesada. En la clínica me dijeron que normalmente las arrugas tardan entre tres y cuatro semanas en desaparecer gradualmente, así que me miro al espejo todos los días, con la esperanza de conseguir unos hombros bonitos y definidos sin efectos secundarios.