Por fin encontré un protector solar mineral que no me irrita los ojos en absoluto y no deja residuos blancos.
Dicen que el protector solar es imprescindible los 365 días del año, pero mis ojos son tan sensibles que cualquier producto, por muy fuerte que sea, me provoca lagrimeo y escozor todo el día, así que no lograba decidirme por uno. Los protectores solares orgánicos se extienden bien, pero irritan los ojos, mientras que los minerales tienen la desventaja de dejar la piel con un tono pálido poco natural y de que el maquillaje se cuartee. Sin embargo, este protector solar mineral, que compré con cierto escepticismo después de que una amiga me lo recomendara, es realmente increíble. Se desliza suavemente como una loción, sin la rigidez típica de los protectores solares minerales, y el ligero tono blanquecino ilumina la piel de forma natural, como una crema iluminadora, sin que se vea recargada. Lo que más me emocionó fue que, incluso aplicándolo con fuerza alrededor de los ojos, no sentí ningún escozor; fue como aplicar agua. Estoy tan feliz de haber encontrado mi protector solar ideal, que atesoraré para siempre, a menos que lo descataloguen.