Un protector solar hidratante en esencia, una auténtica joya que no irrita en absoluto los ojos.
El protector solar es un básico imprescindible que debemos aplicarnos a diario, todo el año, pero me resultaba bastante difícil encontrar un producto que me convenciera debido a su textura pegajosa y pesada. En particular, como tengo los ojos sensibles, sufría bastante porque aplicarme una cantidad generosa de protector solar orgánico me provocaba lagrimeo y escozor durante toda la tarde. Sin embargo, un protector solar con textura de esencia hidratante que compré por casualidad hace poco solucionó todos mis problemas a la perfección, así que lo recomiendo encarecidamente.
Al aplicarla en el dorso de la mano, tiene una textura ligera y acuosa similar a la de una loción corporal, pero al extenderla sobre el rostro, se absorbe con una sensación refrescante e hidrata profundamente, como pequeñas gotas de agua que estallan. No deja ningún residuo blanco, por lo que, incluso si la reaplicas varias veces, tu rostro no lucirá pálido de forma artificial; al contrario, forma una fina y transparente película hidratante sobre la piel.
Lo más impresionante y satisfactorio es que, por mucho que me lo aplicara cerca de los ojos, nunca experimenté irritación ni lagrimeo. Tampoco se forman grumos, así que incluso si aplico una base de maquillaje compacta justo después de una buena cantidad de protector solar, el maquillaje base no se acumula y el acabado es impecable. Como se retira por completo sin dejar residuos con un simple lavado con espuma limpiadora, no me preocupa en absoluto la obstrucción de los poros ni los brotes de acné.
Estoy convencida de que este protector solar hidratante será un mundo nuevo y maravilloso para quienes se resistían a usarlo por la típica sensación grasosa o el residuo blanco. Ya voy por mi segundo tubo, lo abro con tijeras para aprovechar hasta la última gota, y es el único protector solar imprescindible que compraré siempre que haya rebajas de cosméticos.