Recomiendo la crema hidratante de Kiehl's.
La mayor ventaja de esta crema reside en su textura clásica y universalmente atractiva, y en su extraordinario poder hidratante. Su fórmula tiene una consistencia suave, similar a la de la nata montada, ni demasiado ligera ni demasiado densa; al aplicarla sobre la piel, se desliza suavemente y se adhiere a la perfección. Mientras que algunas cremas altamente hidratantes tienden a sentirse pesadas o grasosas tras su aplicación, la Crema Hidratante de Kiehl's ofrece un excelente equilibrio entre agua y aceite que hidrata intensamente la piel en profundidad, dejando un acabado limpio en la superficie.
Especialmente durante los cambios de estación o en invierno, cuando la piel se reseca, se agrieta y se siente muy tirante, aplicar una cantidad generosa de esta crema antes de acostarse la mantendrá suave e hidratada hasta la mañana siguiente. El característico escozor o irritación que a veces se sentía en la versión anterior se ha solucionado por completo con esta nueva fórmula; ahora, incluso en los días en que la piel está sensible, se absorbe cómodamente sin causar irritación. Al ser un producto sin perfume, es apto para uso diario incluso para personas sensibles a los olores.
Aplicada en una capa fina durante la rutina de cuidado facial matutina, crea una base que permite que el maquillaje se adhiera perfectamente sin cuartearse. Su versatilidad se ve potenciada por la posibilidad de aplicar una capa más gruesa, como una mascarilla hidratante, por la noche. Si bien puede resultar un poco densa para pieles grasas, la recomiendo encarecidamente como una crema hidratante imprescindible para quienes tienen piel seca o mixta, ya que combate eficazmente la sequedad interna durante las cuatro estaciones.