Las compresas de aloe vera son sin duda buenas para calmar la piel.
El método es sencillo: aplica una cantidad generosa de gel de aloe vera en tu rostro, luego humedece un disco de algodón con agua y colócalo sobre el gel. La marca específica del gel no parece importar mucho, pero yo personalmente uso productos de Sidmool o Bring Green. Si bien algunas personas usan mascarillas faciales, yo prefiero rasgar discos de algodón para aplicarlas de forma más ajustada y sin dejar huecos. La foto muestra cómo se aplica en la frente. Un consejo: refrigerar el gel de aloe vera antes de usarlo maximiza el efecto refrescante. Lo recomiendo especialmente para quienes tienen piel sensible.