Hábitos de estilo de vida que afectan tu piel

Antes, siempre que tenía problemas de piel, culpaba a los cosméticos. Sin embargo, al seguir cuidándome la piel, me di cuenta de que la verdadera causa era... Hábitos de estilo de vida Comencé a sentir cada vez más que mi piel era como un espejo que reflejaba exactamente cómo pasaba mi día.

El mayor cambio fueron mis hábitos de sueño. Cuando solía dormirme hasta altas horas de la noche mirando el móvil, mi piel amanecía opaca y escamosa. En cambio, cuando me dormía antes de medianoche y dormía al menos siete horas, mi tono de piel se veía notablemente más claro al día siguiente. No me extraña que digan que incluso los productos más caros son inútiles si no puedes dormir.

Mis hábitos de beber agua también fueron importantes. Antes apenas bebía un vaso de agua al día, pero desde que empecé a beber más agua conscientemente, mi piel se ha vuelto mucho menos tirante. Intento beber más agua, sobre todo, los días que tomo café. Es un pequeño hábito, pero sin duda noto la diferencia en el estado de mi piel.

Otra forma es controlar el estrés. En momentos de mucho estrés, inevitablemente me salen brotes en la barbilla y la frente. Así que, últimamente, intento tomarme un tiempo para tranquilizarme, aunque sea con un paseo corto o escuchando mi música favorita. Una mente más relajada también reduce la sensibilidad de mi piel.

En definitiva, el cuidado de la piel no se trata solo de lo que sucede en el tocador. Se trata de decisiones cotidianas como el sueño, el agua y la mentalidad.

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