3 hábitos que cambian la constitución de tu piel, más importantes que los cosméticos.
Si has gastado mucho dinero en cuidado de la piel, pero los resultados son solo temporales, es hora de revisar tus hábitos diarios. Primero, bebe agua tibia. Beber agua regularmente a una temperatura similar a la corporal mejora la circulación sanguínea y te da luminosidad. Segundo, cuida la funda de tu almohada. Las células muertas y la grasa que se desprenden de la piel durante la noche pueden permanecer en ella, causando brotes. Por eso, cambio la funda de mi almohada al menos cada tres días o duermo con una toalla limpia debajo. El último paso es un masaje de circulación linfática. Simplemente masajear desde detrás de las orejas hasta la clavícula ayudará a reducir la hinchazón facial y a eliminar toxinas. Creo que estas pequeñas acciones constantes contribuyen a una piel sana.