Hábitos de cuidado de la piel que importan
Me siento así cada vez que me miro al espejo últimamente. A los 20, podía levantarme después de una siesta rápida y recuperarme enseguida, pero ahora que tengo 30, siento como si el refrigerio que comí anoche o la falta de sueño se me estuvieran grabando en la piel.
En definitiva, creo que mi piel es un espejo que refleja fielmente mi día a día. Más importantes que aplicarme un costoso frasco de esencia son las pequeñas rutinas, como beber dos litros de agua al día y usar siempre protector solar, por muy incómodo que sea. Me he dado cuenta de que mi hábito de tocarme la cara distraídamente o apoyar la barbilla en la mano cuando estoy estresada es una de las principales causas de los brotes, así que últimamente me he estado cuidando conscientemente.
Nunca debo olvidar que una piel radiante no se consigue con cosméticos, sino con el tiempo que pasé ayer. Esta noche me voy a acostar temprano y le daré un descanso a mi piel.