Compartiendo métodos de cuidado en casa para el manejo del sebo

El sebo es algo que hay que controlar a lo largo de la vida. Antes tenía la nariz y la frente tan brillantes que usaba papel absorbente varias veces al día. Pero después de probar varios métodos, me di cuenta de que el sebo no es algo que se pueda eliminar fácilmente, sino algo que hay que controlar. Así que hoy quiero compartir mis secretos para controlar el sebo, que siempre me han resultado efectivos.

 

Lo primero que cambié fueron mis hábitos de limpieza. Antes me exfoliaba la cara por la mañana y por la noche, pensando que tenía mucho sebo, pero eso solo la hacía más grasosa. Ahora uso un limpiador ligeramente ácido, hago espuma y me lavo la cara con suavidad. Por la mañana, solo me lavo con agua o uso un limpiador muy suave. La clave está en evitar la piel demasiado seca.

 

En segundo lugar, nunca olvides hidratar la piel. Antes odiaba la piel grasa, así que solo aplicaba tónico y lo dejaba así, pero luego me di cuenta de que esto solo me irritaba más. Ahora, recupero la hidratación con una esencia hidratante ligera o una crema en gel. Como mi piel está hidratada desde el interior, la cantidad de sebo que sube a la superficie ha disminuido considerablemente.

 

Por último, mi estilo de vida también fue muy importante. Los días que comía muchos alimentos grasosos o dulces, inevitablemente tenía más sebo. Así que me aseguré de beber mucha agua y, conscientemente, me toqué menos la cara. Me exfolio ocasionalmente, pero no con demasiada frecuencia, solo ligeramente una vez a la semana. Reducir la irritación y mantener el equilibrio son clave para controlar mi sebo. Aunque no es perfecto, definitivamente he reducido el brillo que solía sentir.

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