Me encontré con mi cara desnuda bajo la implacable luz del sol dentro del coche.
Saliendo de la ciudad este fin de semana, me impactó la intensidad del sol de la tarde en el retrovisor del copiloto. Antes, lo atribuía a la sequedad, pero ahora notaba claramente que mi maquillaje se había apelmazado y se había caído. Al ver la hinchazón alrededor de la nariz y la boca, me di cuenta de que no era solo falta de hidratación. En lugar de apartarla, la alisé con suavidad, y mi piel lucía muchísimo mejor camino al trabajo esta mañana. Mi crema nutritiva está funcionando mucho mejor y, lo más importante, siento las yemas de los dedos más suaves. Ahora que tengo 30 años, me da miedo frotar demasiado, así que opto por productos muy suaves. Tengo curiosidad por saber cómo cuidan la textura de su piel. Este fin de semana, me di cuenta de que un poco de cuidado diario es la clave.