Ahora me doy cuenta de que demasiado es tóxico.
¡Madre mía! Nunca pensé que mi cara pudiera estar tan caliente. Hoy, después del trabajo, me miré al espejo y noté que mi piel se veía inusualmente apagada, así que saqué un exfoliante un poco más fuerte de lo habitual y me la froté. Me esforcé más de lo habitual para exfoliarme, y ahora tengo toda la cara enrojecida y me escuece al más mínimo roce, lo que me hace casi imposible hacer nada. Al aplicarme con calma una mascarilla calmante y reflexionar, me doy cuenta de lo ingenua que fui al intentar cambiar drásticamente el estado de mi piel de la noche a la mañana. Ahora que tengo 30 años, la resistencia de mi piel ya no es la misma. Al final, seguir una rutina diaria, donde doy pequeños pasos cada día, fue la respuesta correcta. Pero al intentar ver resultados espectaculares en un día, terminé dañando mi barrera cutánea. Por ahora, creo que tendré que guardar todos mis cosméticos funcionales en un cajón y seguir una rutina de cuidado facial hidratante y calmante en casa, esperando a que mi piel se sienta mejor de nuevo. No se obsesionen con la exfoliación tanto como yo. Esta noche, aprendí con dolor una vez más que la piel necesita ser tratada con cuidado y con suavidad. Espero que todos terminen esta noche con una rutina tranquila y sin estimulación.