El shock que sentí cuando me vi en el espejo a las 2 p.m.: dormir demasiado es veneno para mi piel.
Ay, cuando volví en mí, me quedé atónita al ver que el sol ya había pasado su cenit. Quizás era fin de semana, pero estaba tan relajada que al abrir los ojos ya eran las dos de la tarde. Pensé que dormir hasta tarde aliviaría mi fatiga y me iluminaría la piel, pero al mirarme al espejo, la realidad fue la contraria. Tenía la cara hinchada, y quizá por el aire seco del interior, se veía aún más apagada de lo habitual, lo que me hizo suspirar. Dicen que dormir es la mejor medicina a nuestra edad, pero eso solo funciona si eres regular. Cuando mi rutina diaria se desmorona así de repente, es como un veneno. Soy dolorosamente consciente de que los días de mi juventud, cuando podía dormir tranquilamente y despertar sintiéndome renovada, han quedado atrás. Necesito despertar, beber un vaso de agua tibia y recargar energías por dentro. Sé que holgazanear en la cama sin lavarme la cara es lo peor que puedo hacer para erosionar la elasticidad de mi piel, pero me siento tan pesada. De hecho, levantarse temprano, hacer ejercicio ligero y beber mucha agua es cien veces mejor para la piel que aplicarte una esencia cara. Es hora de ponerse una mascarilla hidratante y retomar el ritmo. Espero que no se sientan demasiado cansados esta tarde de fin de semana y que estén cuidando su piel con productos de cuidado facial regulares. Hoy se siente tan corto que es decepcionante.