El inesperado consuelo de una botella vacía de crema hidratante
Sin darme cuenta, el reloj dio las 8:55. Me senté tranquilamente frente a mi tocador, escuchando el silbido del viento invernal. En las noches de invierno, cuando siento la piel particularmente tirante y melancólica, me miro al espejo con más atención. Entonces, de repente, vi un frasco de crema hidratante con el fondo al descubierto. ¿Por qué ese frasco transparente y vacío se ve tan bonito? Mi esmero en aplicarla cada mañana y noche para combatir la sequedad parecía estar completamente atrapado en mi interior, y por alguna razón, me picaba la nariz.
Para otros, puede que sea solo un cosmético usado, pero para mí, es un cálido y reconfortante recordatorio para sobrellevar la temporada dura. De hecho, cada uno de estos pequeños hábitos contribuye a mi salud. Mi piel suave parece decirme que esas horas que pasé reconfortándome con una taza de té caliente y protegiéndome con crema hidratante no fueron en vano. Esta noche, me revitalizaré por dentro y por fuera, terminando el día por completo. Espero que sus noches sean igual de plenas y tranquilas.