Hábitos de estilo de vida que afectan tu piel
Solía no saber por qué mi piel era tan sensible, pero mirando hacia atrás, me di cuenta de que mi estilo de vida tuvo un gran impacto.
Lo más importante que noté fue el sueño. Al día siguiente, tras una noche durmiendo tarde o mal, mi piel inevitablemente se sentía escamosa y con brotes. En cambio, si dormía bien, aunque solo fueran unos días, mi maquillaje se aplicaba mucho mejor.
Y no puedo ignorar mi consumo de agua. Cuando apenas bebía agua y solo tomaba café, sentía la piel tirante y escamosa, pero cuando empecé a beber agua conscientemente, mi piel se volvió menos seca.
Mis hábitos alimenticios también influyeron. Si comía con frecuencia bocadillos a altas horas de la noche o alimentos grasosos, me salían brotes en la barbilla y las mejillas al día siguiente. Y los días que comía mucha harina, sentía la piel innecesariamente sensible.
Lo que me sorprendió fue mi costumbre de tocarme la cara con las manos. Si me toco o aprieto la cara inconscientemente, la mancha dura más y deja cicatriz. Como he tenido cuidado de no tocarla, definitivamente he visto menos brotes.
Al final, me he dado cuenta de que, más que los cosméticos caros, dormir bien, comer bien y mantener hábitos de vida básicos son las cosas más importantes para la piel.