Control de la piel de hoy: La importancia de registrar
Se está haciendo bastante tarde. Son casi las 9:50, y a esa hora, me entran ganas de escaparme a un lugar más cálido, así que me quedo en la cama mirando billetes de avión. Es invierno, y la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior es tan grande que siento la cara especialmente hinchada y sin elasticidad, lo cual es frustrante. No creo que antes fuera tan sensible, pero ahora que tengo 30 años, puedo ver claramente cómo mi piel reacciona rápidamente a las condiciones diarias.
Así que últimamente, aunque es un fastidio, intento anotar brevemente el estado de mi piel cada noche. Simplemente anoto qué ampolla me ayudó a sentir la piel menos tirante o qué mascarilla fue efectiva para calmarla en días como hoy, cuando he estado expuesta a mucho viento frío. Si no acumulo datos como estos, termino olvidando qué método de tratamiento mejoró más mi piel y vuelvo a pasar por el mismo ciclo de prueba y error. La verdad es que soy bastante perezosa, así que no me resulta fácil hacerlo con regularidad, pero me obligo a anotarlo, imaginando el día en que pueda tomar fotos de mi rostro terso mientras viajo.
Antes de irte a dormir esta noche, ¿por qué no escribes al menos una frase sobre cómo se veía tu piel ese día y qué necesita? Esas notas te servirán como guía más adelante.