화이팅입미다!
La textura de la piel se hunde debido a las diferencias de temperatura en pleno invierno, por lo que es necesario controlarla con una rutina razonable.
Está nevando ahora mismo, así que las calles están bastante resbaladizas. Llegué tarde a casa y me lavé la cara, pero me sorprende ver mi piel en el espejo, que se ve muy diferente de lo habitual. Alternando entre el viento frío del exterior y el aire caliente de la calefacción del interior, puedo ver con mis propios ojos que mi equilibrio de grasa y agua se ha derrumbado por completo. Un vistazo más de cerca a mi zona de mariposas revela que está menos elástica de lo habitual, y los poros parecen alargados y verticales. Para pieles sensibles como la mía, apresurarse a exfoliar físicamente solo dañará aún más mi barrera cutánea.
La base de mi rutina de cuidado facial invernal es la hidratación suave y por capas. Primero, elimina suavemente las impurezas con un limpiador ligeramente ácido y luego aplica una esencia viscosa tres veces para prevenir la sequedad. Después, aplica una fina capa de crema con ingredientes funcionales que ayudan a mejorar la elasticidad, sellando la hidratación y evitando la evaporación. No se trata solo de reafirmar la superficie, sino de reponer la capa interna de hidratación para restaurar la elasticidad. Solo así se puede restaurar la textura de la piel. Si te frustra tener la piel flácida a las 11 de la noche y mirarte al espejo, te animo a que revises los aspectos básicos de tu rutina ahora mismo.