Incluso con nuestras vidas ajetreadas, mantener una piel sana mediante una rutina de cuidado en casa es cada vez más importante. Incluso una rutina sencilla y efectiva puede mejorar significativamente el aspecto de tu piel. Minimizar la irritación cutánea durante la limpieza es clave, e hidratar el rostro inmediatamente después de lavarlo es fundamental. Además, usar una ampolla o un sérum adaptado a tu tipo de piel para un cuidado intensivo mejorará aún más tu rutina. Añadir una mascarilla de tela una o dos veces por semana revitalizará la piel cansada y completará tu rutina. Esta rutina, si se sigue con constancia, estabilizará tu piel e incluso hará que el autocuidado sea un placer.