Consejo de cuidado en casa: lavarse la cara con agua tibia
Importancia de la temperatura: La temperatura de la piel normalmente es de 31-32°C.
El agua demasiado caliente puede destruir excesivamente la capa lipídica protectora natural de la piel, provocando sequedad y sensibilidad extremas.
Por otro lado, el agua demasiado fría no puede limpiar suficientemente los desechos y la grasa de los poros, lo que puede causar problemas en la piel.
Comprueba la temperatura: la temperatura que se siente 'tibia' al colocarla en el dorso de la mano es la más adecuada.
Esta temperatura ayuda a que los ingredientes limpiadores hagan su trabajo sin irritar la barrera cutánea.
Incluso en la etapa final del lavado de la cara, en lugar de intentar cerrar los poros con agua fría, enjuagar con agua tibia sin irritación es mucho más beneficioso para mantener el poder regenerativo natural de la piel.