Mi propia rutina. Recomiendo el cuidado en casa en lugar de ir al dermatólogo.
Después de gastar dinero en dermatología, me di cuenta de que el cuidado en casa es más importante que los procedimientos. Es muy frustrante gastar mucho dinero y luego no cuidarlo. Así que cambié por completo mi rutina a una que no irritara la piel. Uso un limpiador suave y ligeramente ácido, y en lugar de una toalla, uso un disco tónico para calmar y suavizar la piel. También siempre me aplico ampollas vitamínicas porque me dan miedo las manchas y las imperfecciones, y termino con una crema con ingredientes regeneradores. Lo más importante es el protector solar. Creo que si no lo uso, todo lo que he hecho antes no servirá de nada, así que lo aplico concienzudamente, incluso hasta el cuello. La piel a los 30 es realmente honesta: obtienes lo que inviertes, o mejor dicho, lo que pones en ella.