Comencé a revisar el estado de mi piel después de cumplir 30 años.
Cuando tenía veintitantos, incluso si tenía brotes, desaparecían naturalmente después de unos días. Pero ahora que tengo treinta y tantos, mi piel no se recupera tan fácilmente como antes. Así que ahora, en lugar de ignorarlos diciendo "Todo irá bien", intento ser más mesurada con mi piel.
Después de lavarme la cara por la mañana, primero reviso la textura de mi piel. Los días que el maquillaje se aplica bien, mi piel está en buen estado, mientras que los días que la siento especialmente irritable, es porque no dormí lo suficiente o estuve deshidratada el día anterior. También reviso si mi piel se siente menos elástica que antes. Me molesta ver líneas de expresión y arrugas al sonreír.
Además, los días que mi tono de piel se ve apagado, me pregunto si estoy estresada. Ahora me doy cuenta de que la piel no es solo un problema superficial. Siento que todo está relacionado con mi estilo de vida, mi condición física y mi estado de ánimo.
Hoy en día, en lugar de cambiar de cosméticos, intento escuchar las señales que me envía mi piel. La piel a los 30 es honesta, y creo que se recupera siempre que la cuides. ¿Con qué frecuencia revisas tu piel últimamente?