Estos días he cambiado mi rutina de cuidado de la piel a ésta.
Antes pensaba que solo tenía que aplicarme varios cosméticos, pero ahora siento que mi rutina de cuidado de la piel empieza por cuidar mi rutina diaria. Siempre bebo un vaso de agua cada mañana para mantener mi piel hidratada y también me aseguro de que el aire interior esté humidificado para evitar que se reseque. Creo que esta rutina diaria ayuda a que mi piel se vea menos áspera.
Además, después de lavarme la cara, no me maquillo inmediatamente. Le doy tiempo a mi piel para que descanse. Cuando mi piel tiene tiempo para calmarse, noto menos enrojecimiento. Una de mis rutinas personales de cuidado de la piel es ponerme una toalla tibia en la cara una o dos veces por semana para estimular la circulación. Repetir este pequeño hábito a diario ayuda a que mi piel se sienta más cómoda, y lo sigo haciendo con constancia.