Cuando el equilibrio entre aceite y agua está descompensado, "aplicar capas de hidratación" es sin duda el mejor método.

El clima ha estado muy impredecible últimamente. Hace frío por las mañanas y un calor sofocante durante el día, así que mi piel está hecha un desastre; termina en un estado lamentable, brillante por fuera pero tirante por dentro. Durante esta época de transición, es fundamental aligerar la rutina de cuidado facial. Me atreví a dejar de usar la crema nutritiva densa que solía usar y opté por una rutina que consiste en aplicar una ampolla o esencia hidratante muy ligera en capas finas, unas tres veces. La aplico una vez, la masajeo suavemente para asegurar su completa absorción y luego la aplico de nuevo. Al hidratar mi piel de esta manera, la siento tersa desde dentro sin sensación grasa. Finalmente, termino aplicando una crema hidratante ligera en gel para crear una capa protectora que evite la evaporación de la hidratación. Desde que cambié mi rutina, la grasa que aparece por la tarde ha disminuido considerablemente y la duración de mi maquillaje también ha mejorado. ¡Recomiendo muchísimo esta rutina para los cambios de estación!

0
0
comentario 0