Un registro del estado de mi piel hoy, un día sincero frente al espejo.
Esta mañana, al despertarme, me lavé la cara y me miré al espejo. Mi piel se veía un poco diferente de lo habitual, así que, sin motivo aparente, me puse a observarla con más detenimiento. Pensé que en días como este, sería bueno registrar el estado de mi piel en lugar de simplemente ignorarlo. Creo que anotar incluso los cambios más pequeños me ayuda a comprender mejor los patrones de mi piel más adelante.
Debido a lo impredecible que ha estado el clima últimamente y a que he estado tanto tiempo con la calefacción, mi rostro se sentía un poco seco. En particular, la zona de las mejillas la sentía ligeramente tirante. Así que hoy me apliqué un poco más de crema hidratante de lo habitual. Al observar cómo se siente mi piel día a día y llevar un registro de su estado, puedo ver gradualmente qué días mejora y cuáles se vuelve sensible.
Después del almuerzo, noté una ligera sensación de grasa en la piel. Quizás se deba a que usé mascarilla durante mucho tiempo. Aun así, me alivió que no me salieran granitos. Para no pasar por alto ni siquiera estos pequeños cambios, anoté el estado de mi piel hoy.
Siento que el estado de mi piel cambia incluso en un solo día. Por eso, mirarme al espejo tiene un significado especial estos días. Es un pequeño hábito, pero intento conocer mejor mi piel llevando un registro constante.