¡Mi propia rutina de cuidado nocturno para la sanación!
Últimamente, la mejor manera de terminar el día es disfrutando de una relajante sesión de cuidado nocturno en la cama. Primero, me lavo bien la cara y luego aplico un tónico calmante en un disco de algodón a modo de mascarilla mientras veo vídeos de YouTube para refrescarme. Me encanta ir cambiando de productos cada día según el estado de mi piel: uso aceite de árbol de té cuando me van a salir granitos o una ampolla de vitaminas cuando la noto un poco seca.
Para terminar, me aplico una capa generosa de crema de noche nutritiva a modo de mascarilla; si duermo así, el maquillaje me queda perfecto al día siguiente. Cuando me aplico una crema de manos con un aroma agradable y me acurruco bajo las sábanas, siento que duermo aún mejor gracias a su sutil fragancia. Puede que no sea nada extravagante, pero estos 10 minutos que me dedico exclusivamente a mí misma son mi mayor tesoro para recuperarme.