Hábitos de cuidado de la piel que son fáciles de pasar por alto en la vida diaria.
Cuando recuerdo las veces en que mi piel empeoró repentinamente, me di cuenta de que no era porque no me estuviera haciendo tratamientos, sino porque había descuidado mis pequeños hábitos, jaja. ¡Así que quería compartir algunos hábitos esenciales que estoy intentando mantener últimamente!
El primer consejo es cambiar la funda de la almohada con frecuencia. Esto es importantísimo. El sudor y el polvo se acumulan en la almohada mientras duermes, y solo de pensar en tener que frotarme eso en la cara todos los días se me pone la piel de gallina, jaja. Me aseguro de cambiarla al menos cada dos días. Si eso es demasiado engorroso, simplemente pongo una toalla antes de dormir, jaja.
El segundo consejo es mantener el teléfono limpio. Ya sabes cómo el teléfono toca tu cara cuando hablas por teléfono. Me sorprendió saber que los teléfonos están más sucios que los inodoros, así que lo limpio con una toallita con alcohol todos los días, jaja. Y el tercer consejo es no tocarte la cara con las manos. Seguro que muchos tenéis la costumbre de apoyar la barbilla en la mano o tocaros la cara, ¿verdad? Yo también, pero la verdad es que es lo más difícil de dejar. Aun así, desde que me he esforzado conscientemente, parece que tengo menos granitos, jaja. ¡Deberías intentar cambiar estos pequeños hábitos también!