Dormir lo suficiente es fundamental para el cuidado de la piel. Mientras dormimos, nuestro cuerpo repara las células dañadas durante el día y promueve activamente la regeneración cutánea. En particular, la secreción de hormonas relacionadas con la regeneración de la piel aumenta por la noche, lo que ayuda a mantener la elasticidad de la piel y a aliviar problemas cutáneos. Por el contrario, la falta de sueño puede resecar la piel, provocando ojeras o un cutis apagado. Además, un desequilibrio en la producción de sebo aumenta la probabilidad de que empeoren problemas de la piel como el acné. Dormir lo suficiente es más que aliviar la fatiga; es un hábito fundamental para proteger la salud de la piel. Generalmente, se recomienda dormir entre 7 y 8 horas diarias de sueño profundo, y establecer un horario regular para acostarse y un ambiente cómodo para dormir también es importante. Si deseas una piel sana, es aconsejable practicar buenos hábitos de sueño junto con un cuidado adecuado de la piel.