Una rutina sencilla de cuidado de la piel que llevo haciendo 10 años.
Me he dado cuenta de que los pequeños hábitos diarios son tan importantes para la piel como los tratamientos costosos. ¡Aquí les comparto dos rutinas que he seguido durante más de 10 años!
El primero es Coloca una toalla limpia sobre la almohada antes de dormir. Así es. Las fundas de almohada que están en contacto con tu rostro toda la noche albergan más bacterias de las que imaginas. Simplemente cambiar la toalla por una limpia cada día reducirá notablemente los problemas de la piel sin causa aparente.
El segundo es Utilice pañuelos faciales desechables después de lavarse la cara. Las toallas comunes tienden a retener residuos de detergente o pelusa incluso después del lavado, pero secar la piel con un pañuelo esterilizado produce mucha menos irritación. Estas pequeñas diferencias se acumulan y sientan las bases para una piel sana.