Estoy llevando un registro de mi piel para encontrar la mejor manera de cuidarla.

Siempre tuve curiosidad por saber por qué mi piel mejoraba y luego empeoraba, pero me di cuenta de que realmente no conocía la causa. Así que, hace unos meses, comencé a llevar un registro sencillo de mi piel.

No es nada del otro mundo; simplemente anoto el estado de mi piel durante el día en una libreta. Por ejemplo, registro si tenía la piel muy seca, si me salieron granitos o si tenía enrojecimiento. De vez en cuando también anoto lo que comí o cuántas horas dormí.

Mientras seguía haciendo esto, empecé a notar un patrón, jaja. Siempre que no dormía lo suficiente, mi tono de piel se volvía apagado de inmediato, y al día siguiente de comer mucha harina, la zona de mi mandíbula solía volverse sensible.

Gracias a esto, he empezado a modificar mis hábitos de vida antes de buscar innecesariamente productos caros. De hecho, me estoy dando cuenta de que, si bien el cuidado externo es importante para la piel, mi estado físico también influye significativamente.

Pensaba que llevar un registro de mi piel sería un engorro, pero es sorprendentemente divertido. Ahora que he adquirido el hábito de revisar cómo se comportó mi piel hoy, siento que mi rutina de cuidado facial está un poco más clara.

0
0
comentario0