Un hábito después de lavarte la cara: Da palmaditas suaves con las manos limpias para que absorban el exceso de líquido.
El momento inmediatamente posterior a lavarse la cara, antes de abrir la puerta del baño y salir, es el momento más importante para preservar la hidratación de la piel.
Tras lavarte la cara y secarla, los poros se abren, lo que provoca que la piel pierda humedad rápidamente. Esta pérdida de agua transepidérmica es la principal causa de la sequedad y el envejecimiento cutáneo. Por ello, se recomienda aplicar un spray facial justo antes de salir del baño para crear una barrera protectora de hidratación. Sin embargo, si se deja actuar después de la aplicación, el spray puede evaporarse y eliminar la humedad natural de la piel; por lo tanto, es fundamental dar suaves palmaditas con las manos limpias para facilitar su absorción o aplicar inmediatamente productos básicos para el cuidado de la piel que retengan la hidratación.