Siento que cuidar mi piel por la noche es mucho más importante que por la mañana.
Durante un tiempo, presté más atención a mi rutina matutina, pero últimamente me he dado cuenta de primera mano de que el cuidado nocturno es mucho más importante.
Los rayos UV, el polvo y la acumulación de sebo se producen a lo largo del día, y he notado que mi piel luce diferente al día siguiente si la limpio bien antes de acostarme. Había una clara diferencia a la mañana siguiente entre los días en que me limpiaba superficialmente y los días en que lo hacía a fondo, así que ahora, por muy cansada que esté, nunca dejo de hacerme la doble limpieza por la noche.
Después de la limpieza, simplemente aplico una ampolla suave y termino con una crema. No es una rutina particularmente complicada, pero desde que la adopté, mi piel se siente mucho más estable al despertar por la mañana. Siento que mi piel descansó y se recuperó adecuadamente durante la noche. Creo que esta sencilla rutina nocturna es la que mejor me sienta, en lugar de cualquier otra más elaborada.