He modificado un poco mi rutina antes de que llegue el verano.
Ahora que el clima se ha vuelto más cálido, noto la diferencia en mi piel. Como seguía la misma rutina que en invierno, sentía que mi piel se volvía grasa a pesar de estar bien hidratada, así que decidí aprovechar para adaptarla un poco al verano.
El mayor cambio que hice fue en la textura de la crema. Pasé de la crema hidratante espesa que usaba en invierno a un gel hidratante ligero, y la sensación de pesadez en mi piel ha disminuido notablemente. Descubrí que usar una crema ligera sin sentir que se acumula en la piel es mucho mejor para el verano.
Ahora presto más atención al protector solar. Es la época del año en que aumentan las actividades al aire libre, y como me han dicho que debo ser más rigurosa con la protección UV para mantener su eficacia después del tratamiento láser, me aseguro de aplicarlo meticulosamente y reaplicarlo antes de salir.
Creo que mantener el cuidado en casa lo más sencillo posible y complementarlo con tratamientos dermatológicos sigue funcionando bien para mí. Planeo revisar mi rutina una vez más antes de que comience oficialmente el verano.