Bloquear el viento directo, el principal culpable del envejecimiento de la piel.
El contacto directo del aire procedente de los calefactores o aires acondicionados utilizados para regular la temperatura interior con el rostro es extremadamente perjudicial para la salud de la piel.
El aire caliente elimina instantáneamente la humedad de la piel, provocando sequedad extrema y arrugas finas, mientras que el aire acondicionado frío reduce rápidamente la temperatura de la piel, dificultando la circulación sanguínea y debilitando potencialmente la barrera cutánea.
Por lo tanto, al utilizar el dispositivo, debe prestar atención a la configuración del flujo de aire indirecto, ajustando el ángulo de las aspas para que el viento se dirija hacia el techo o el suelo.
Puedes prevenir la aspereza de la piel y la pérdida de elasticidad, y mantenerla hidratada, con tan solo el sencillo hábito de dejar que el aire circule alrededor de tu rostro.