Temperatura del agua de la ducha y el efecto del agua caliente en la capa oleosa de la piel.
El hábito de tomar duchas largas con agua caliente para aliviar la fatiga o en climas fríos puede ser perjudicial para la salud de la piel.
La superficie de la piel contiene factores hidratantes naturales y una capa de aceite (lípidos) que protegen el cuerpo de los estímulos externos y mantienen la humedad, pero el agua caliente disuelve y elimina en exceso esta película de aceite.
La piel que ha perdido su barrera protectora pierde humedad rápidamente, lo que provoca picazón intensa o tirantez inmediatamente después de la ducha, lo que pronto conduce a la sequedad o el envejecimiento de la piel.
Por lo tanto, lo mejor es terminar de ducharse en 10 a 15 minutos con agua tibia, similar a la temperatura corporal, y aplicar abundante crema hidratante antes de enjuagar todo el aceite para reponer artificialmente la barrera protectora.