En la actualidad, cuido mi piel con una dieta de cosméticos.
Antes, cuando mi piel se volvía sensible o me salían granitos, solía aplicarme aún más productos. A medida que añadía todo tipo de ampollas, cremas y mascarillas de alta gama, mi rutina de cuidado facial se hacía cada vez más larga. Pero llegó un punto en que empecé a sentir que mi piel se volvía aún más obstruida y sensible... Por eso comencé una "dieta cosmética".
Al principio, me preocupaba innecesariamente y me preguntaba si con solo usar esto sería suficiente, pero para mi sorpresa, noté que mi piel se sentía mucho mejor. Ahora, hay muchos días en los que simplemente me limpio la cara, refino la textura de mi piel con un tónico y me aplico solo una crema hidratante. Los días en que mi piel está sensible e irritada, evito usar productos funcionales o exfoliantes para minimizar la irritación lo máximo posible.
Sobre todo en verano, descubrí que usar solo los productos esenciales me sentaba mejor que aplicar capas gruesas. Reducir la cantidad de productos hacía que mi piel se sintiera menos pesada y evitaba que el maquillaje se cuarteara. Y lo más importante, pude identificar con mayor claridad qué productos le sentaban bien a mi piel. Hoy en día, creo que mantener la piel en un estado confortable es lo más importante en el cuidado de la piel, en lugar de usar muchos productos.