Voy a presentarles mi rutina personal de cuidado de la piel que ayuda a retener la humedad.
Como la piel pierde humedad fácilmente con el clima seco o el uso prolongado del aire acondicionado, ¡he creado mi propia rutina de hidratación para cuidar mi piel! El primer paso es la limpieza. En lugar de lavarme la cara hasta que sienta la piel muy limpia, prefiero limpiarla suavemente con agua tibia para evitar alterar su equilibrio natural de hidratación. Después de la limpieza, lo fundamental es sellar rápidamente la hidratación inicial con un tónico o una ampolla hidratante antes de que el agua se seque.
A continuación, aplico varias capas de una ampolla hidratante ligera para reponer la sequedad interna y, por último, creo una barrera con una crema hidratante para evitar la evaporación de la humedad. Sobre todo en los días de mayor sequedad interna, suelo aplicar una capa muy fina de crema una vez más.
Los hábitos de vida son más importantes de lo que pensaba; beber agua con frecuencia y mantener la humedad ambiental en interiores influye significativamente en la hidratación de la piel. Aplicar protector solar a fondo todos los días también ayuda a reducir la pérdida de humedad y el daño cutáneo. En definitiva, me doy cuenta, sobre todo últimamente, de que proteger la piel de la deshidratación es más importante que simplemente aplicar mucha crema.