Registro de cambios tras la decisión de optar por la atención domiciliaria.
Hace aproximadamente un mes que establecí mi rutina de cuidado facial en casa y estoy notando un cambio bastante significativo. Antes, sentía la cara increíblemente tirante a los tres segundos de lavarla, pero últimamente esa tirantez casi ha desaparecido por completo. También siento que mi barrera cutánea se ha fortalecido, ya que parezco menos sensible a los estímulos externos. Siento que mis esfuerzos han dado sus frutos, sobre todo cuando la gente a mi alrededor me dice que mi cutis se ve más radiante.
Desde que empecé a registrar el estado de mi piel cada noche, como si fuera un diario, he podido identificar qué ingredientes me funcionan bien y en qué condiciones me salen granitos, lo que me facilita mucho el cuidado de la piel. Mi objetivo es seguir manteniendo esta piel firme y flexible sin excederme. Aunque a veces me dan ganas de relajarme, ver las fotos que he guardado me da fuerzas para volver a sentarme frente a mi tocador. Estoy comprobando por experiencia propia que la constancia es la clave.