Alivia la piel enrojecida con una mascarilla diaria.
Quizás debido a lo impredecible que ha estado el clima últimamente, mis mejillas se enrojecen y se irritan al llegar a casa del trabajo. Lo más preocupante en momentos como este es la barrera cutánea dañada, así que siempre me aplico una mascarilla calmante justo después de lavarme la cara. Una mascarilla fría, guardada en el refrigerador, es ideal para bajar la temperatura de la piel irritada al instante.
Tras calmar mi piel con una mascarilla diaria durante unos 10 minutos, aplico una fina capa de la ampolla Meladuse. Siento que no solo ilumina la piel, sino que también mejora su textura, lo que ayuda a estabilizar mi cutis sensible. Para finalizar, aplico una crema altamente hidratante que me recomendaron, pero más densa de lo habitual. Al crear esta barrera de hidratación durante la noche, noto que mi piel se siente mucho más confortable a la mañana siguiente.