A medida que envejecemos, nuestra piel parece estar más influenciada por nuestros hábitos de estilo de vida que por nuestra composición natural.
Cuando era más joven, podía dormir hasta tarde y simplemente quitarme el maquillaje bruscamente, pero ahora, si me excedo aunque sea un solo día, se nota en mi cara.
¡Siento especialmente que el sueño tiene un gran impacto en mi piel!
Si no duermes lo suficiente, tu piel se volverá opaca y las arrugas finas se harán más prominentes.
Así que trato de dejar el teléfono de lado temprano por la noche y me aseguro de dormir al menos 7 horas cada noche.
Además, los días que bebo menos agua siento la cara tirante y el maquillaje no queda bien.
Así que últimamente me propongo beber agua a menudo.
Considero que es más importante lavarse bien la cara e hidratarla que usar maquillaje excesivo.
Creo que estos pequeños hábitos se unen para crear la piel que tengo hoy.