Mi rutina personal de cuidado de la piel comienza tan pronto como abro los ojos.

A medida que fui mayor, me di cuenta de que la constancia es más importante que la codicia cuando se trata del cuidado de la piel.

 

Todas las mañanas, empiezo aplicando suavemente la base de maquillaje después de lavarme la cara, dejándola húmeda. En lugar de aplicar mucha cantidad de golpe, aplico varias capas finas, dejando que se absorba. Durante el día, siempre me aplico protector solar antes de salir y, al llegar a casa, me limpio la piel a fondo. Considero que la noche es el momento de descanso de mi piel, así que evito los productos agresivos y me concentro en la hidratación.

La clave de mi rutina es, sobre todo, cuidar el estado de mi piel sin excederme.

 
 
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