La lógica de decir adiós a los agujeros junto a mi nariz, realizada mientras escucho esta canción en repetición ahora
Son las 21:25 y llevo una hora escuchando la misma canción una y otra vez. Soy una persona muy analítica que se engancha con algo y luego va directo al final, pero el problema es que esta obsesión se extiende a mi piel en el espejo. Acabo de observarme el borde de la nariz al ritmo de la canción, y aunque bajé la guardia porque es invierno, estos pequeños detalles se han vuelto bastante evidentes. El clima es frío y seco, pero la calefacción está a tope, así que la humedad se evapora y el sebo ocupa su lugar, haciendo que la elasticidad de mi preciosa piel casi sueñe con expandirse.
Tras un análisis minucioso, me di cuenta de que mi estilo de vida era un desastre. Lavarme la cara con agua caliente porque está fría es como abrir los poros y decir "¡Bienvenido!". Y evitar el humidificador porque es demasiado molesto es un acto de terrorismo que convierte mi cara en un campo seco. Al analizarlo con lógica, concluí que antes de usar ampollas caras, necesitaba cortar este ciclo constante de agua caliente y fría. Así que ahora enciendo el humidificador y memorizo mentalmente el orden de las capas hidratantes, como si memorizara la letra de una canción.
Finalmente, recuerdo la simple pero triste verdad de que la gestión no se trata de lavar el equipo, sino de la diligencia y el control de la temperatura. Para decirlo con humor, mi piel está luchando contra un formidable enemigo llamado calefacción. Por favor, dejen de acostumbrar su cara al calor y empiecen a bajar la temperatura, ya que son más de las 9 p. m., y concéntrense en la hidratación. ¡Escucharé una canción más y luego me pondré una mascarilla!