Recomiendo algunos consejos estupendos para el cuidado de la piel durante los cambios de estación.
Usar agua fría de té verde en lugar de espuma limpiadora al lavarme la cara por la mañana es genial porque la cafeína calma la piel hinchada durante la noche y reduce el enrojecimiento. Si siento que mi crema hidratante habitual no se absorbe bien, simplemente frotar las palmas de las manos para generar calor y luego cubrirme la cara con ellas ayuda a que se absorba mejor, así que siempre lo hago antes de acostarme.
Si aplicas una gota de aceite facial en el cuello y detrás de las orejas durante tu rutina de cuidado facial nocturna y lo masajeas, los músculos faciales tensos por los cambios de temperatura se relajan, se favorece la circulación sanguínea y notarás una tez más luminosa al instante. Además, es muy eficaz contra el envejecimiento, así que lo recomiendo.