Durante los cambios de estación, mi piel tiende a resecarse y volverse sensible con facilidad, así que presto especial atención a la hidratación. Después de lavarme la cara, aplico inmediatamente un producto hidratante para evitar que se reseque. Creo que es importante reaplicar ligeramente el tónico o la esencia varias veces para reponer la hidratación. Termino con una crema ligeramente más hidratante de lo habitual. Como la exfoliación puede irritar, reduzco la frecuencia y adapto la rutina según el estado de mi piel. También procuro no olvidarme del protector solar cuando salgo. Enciendo un humidificador cuando el ambiente interior está seco, y beber mucha agua también resulta sorprendentemente útil.